Su vida estaba dedicada a encontrarme en la realidad, a través de esta frase identificadora: "Ojos de perro azul". Y en la calle iba diciendo en voz alta, que era una manera de decirle a la única persona que habría podido entenderle:
"Yo soy la que llega a tus sueños todas las noches y te dice esto:
Y uno tras otro mis sueños se enlazan. Si no puedo volar construiré una escalera que me lleve al cielo para allí llorar porque no encontré al nazareno...
"Déjame volar aunque tropiece con el cielo,
hay noches estrelladas
y días que se estrellan contra el suelo. Déjame intentarlo, aunque tropiece...