jueves, 6 de marzo de 2014

El Laberinto del Edén

El laberinto intencionadamente complejo 
no provocó temor ni confusión;
 no consiguió desorientarme.

El edén laberíntico 
sin principio ni fin,
me proporcionaba placer.

Los árboles, plantas y mares embellecían mi paisaje
 en él creaba mi propio paraíso
y no quería salir de él...




Los paraísos perdidos son los verdaderos porque, en retrospectiva, 
el goce pasado parece más hermoso y realmente lo era, 
porque el recuerdo sólo nos da el goce sin la angustia por su brevedad, 
y así nos da una duración imposible de otra manera.

El tiempo pierde su poder cuando el recuerdo redime el pasado.


4 comentarios:

  1. Cada cual puede construir su paraíso y o encontrarlo en quien lo represente.

    Besos dulces.

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  2. No me extraña que no se quieras salir de él...es paradisíaco ;)
    Un beso

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